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Veteranos del Cuerpo de Paz de Estados Unidos hablan de las razones por las que el
Tercer Mundo necesita la Red
Por Patrick y Jacqueline Duffy-Sáenz
En las áreas rurales
de Uruguay un libro de texto cuesta más que el sueldo mensual de un maestro. ¿Pero qué
pasaría si los maestros y los niños pudieran tener acceso a megabyte tras megabyte de
información gratuita o de bajo costo por medio del Internet? Los educadores Patrick y
Jacqueline Duffy-Sáenz no tienen que imaginárselo. Mientras prestaron sus servicios en
el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos de 1995 a 1997, la pareja oriunda de Nueva York
ayudó a conectar escuelas en Uruguay. A continuación comparten su historia. Se les puede
escribir a duffysaenz@hotmail.com.-David H. Rothman

El Internet debería ir a donde
van los teléfonos. Si las líneas telefónicas no llegan lo suficientemente lejos,
entonces es momento de colgar cables o instalar equipo celular de forma que la Red pueda
llegar ahí. Hemos visto cómo el Internet enriquece las vidas de los niños en el Tercer
Mundo y creemos que el enfoque del Cuerpo de Paz Electrónico ayudaría a extender esta
bendición y a utilizarla para bien.
Como voluntarios del actual Cuerpo de Paz de Estados Unidos y como educadores
ambientales, vivimos y trabajamos en Uruguay en el Departamento de Rivera. Les
proporcionamos ayuda a las Organizaciones No Gubernamentales, o ONGs, al sistema escolar
local que consiste de más de 100 escuelas, y a la Intendencia u Oficina Gubernamental.
Principalmente trabajamos en el desarrollo de las ONGs, la educación ambiental y la
protección de los recursos naturales. Y rápidamente comenzamos a extrañar la riqueza de
los libros y de otros recursos que habíamos dado por sentado en los Estados Unidos. Hacer
que nos enviaran los materiales no era una buena forma de compartir conocimientos con la
gente de Uruguay debido a los altos costos de envío de los paquetes, los cuales podían
llegar tarde o no llegar. Los libros son pesados. Y cinco kilogramos por correo aéreo
desde Chicago hasta Uruguay cuestan aproximadamente $40 dólares y se tardan desde dos
semanas hasta tres meses. Así que teníamos que buscar una solución más rápida, más
barata y más completa, y la encontramos en el Internet..
Encontrar un proveedor de
Internet en nuestra área, allá en aquellos días de los inicios, nos tomó buenos dos
meses de esfuerzo: buscamos en la guía telefónica, interrogamos a todos nuestros
conocidos y visitamos tiendas de computación, bibliotecas y oficinas locales. Finalmente
descubrimos a un proveedor que se encontraba a no más de una cuadra de distancia del
corazón de la ciudad. Había otras personas igualmente ávidas de estar en línea como
nosotros. Fue estupendo ver cómo florecía el Internet en Uruguay en el poco tiempo que
pasamos ahí. Después de que finalmente pudimos entrar a la Red, comenzamos a buscar
materiales en español para las escuelas locales, la ONG ambiental, PUEDES (Podemos
Unirnos en un Desarrollo Sostenible) y la Intendencia. Resultó que esto fue más
fructífero de lo que nos habíamos atrevido a imaginar.
Para las escuelas locales,
trabajamos principalmente en el desarrollo de sus planes de estudio. Como Uruguay ya tiene
uno de los sistemas educativos más desarrollados de América Latina, no nos enfocamos
tanto en enseñarles directamente a los alumnos. En lugar de eso nos concentramos en
ayudarles a los maestros a recibir la información más actualizada y a transmitirla en
las lecciones a los alumnos. La gran mayoría de la información que recibimos fue a
través del Internet, el cual nos permitió buscar, leer e imprimir lo que pensábamos que
sería más útil.
Para sorpresa nuestra, en la mayoría de los salones de
clase el maestro era la única persona que tenía libro de texto. Así, durante gran parte
del día los alumnos dibujaban diagramas y mapas, lo cual les desarrollaba sus habilidades
artísticas pero no una comprensión total. Todos los libros son importados, y algunos
llegan a costar más de $100 dólares. Si comparamos esto con el sueldo mensual de $90
dólares que percibe un maestro uruguayo, sólo podemos concluir que algo debe cambiar.
Los precios de los libros no bajarán en el futuro a menos que Uruguay emprenda una
revolución en las publicaciones en papel, un cambio que es altamente improbable. Por otro
lado, todas las escuelas tienen un par de computadoras, y la mayoría tienen ahora acceso
al Internet.
Pero, ¿cómo pueden
utilizar los maestros la información en línea en la mejor y más adecuada de las formas?
El Internet es sólo un vehículo, y un vehículo es inútil si no tiene dirección. Y
así, después de haber buscado y luchado por conseguir la información más adecuada
durante los dos últimos años, regresamos de Uruguay con la idea de que el mundo sería
un mejor lugar si todos supieran cómo entrar al Internet y utilizarlo en una forma
verdaderamente práctica. El Internet puede hacer mucho más que entretener a los que
tienen las habilidades electrónicas, también puede proporcionarles respuestas a los
maestros y alumnos que sepan cómo hacer las preguntas correctas.
Con el increíble recurso
del Internet pudimos compilar una biblioteca de recursos del medio ambiente disponible
para todas las escuelas y para el público. La biblioteca incluía planes de estudio,
actividades e interminables megabytes de información ambiental sobre temas como la
biodiversidad, el reciclaje y el manejo de desechos sólidos, la jardinería orgánica y
las especies vegetales y animales en peligro.
En el caso de la
Intendencia, que tenía necesidad de información e ideas acerca del manejo de desechos
sólidos, pudimos poner en contacto a los funcionarios con una lista substancial de
contactos en todo el mundo, muchos de los cuales se apresuraron a enviarles planes,
folletos, libros y otros tipos de ayuda.
El Internet también nos
llevó a encontrar toda una red de contactos e información para las ONGs ambientales.
PUEDES era el grupo con el que trabajamos más estrechamente, mostrándoles la forma en
que la Red podía satisfacer muchas de sus necesidades. Por ejemplo, establecimos contacto
con una organización que pudo enviarnos cientos de paquetes de gran variedad de semillas,
incluyendo muchos tipos diferentes de vegetales, legumbres y hasta flores. Trabajamos con
el grupo para enseñarles jardinería orgánica y nutrición en barrios de bajos recursos
durante los fines de semana, y después los vecinos comenzaron a experimentar las cosas
por sí mismos, sembrando sus propios alimentos.
También encontramos
valiosa información para PUEDES acerca de otras ONGs hispanas y los proyectos en los que
estaban participando, y encontramos recursos de ayuda financiera potencial de
organizaciones que ayudaban a desarrollar ONGs locales. Descubrimos también la forma en
la que otros países del Tercer Mundo habían aprendido a resolver problemas como el
manejo de desechos, la lluvia ácida, la destrucción y contaminación causadas por la
extracción del cianuro de oro, así como otras amenazas a la salud y la vida. Esta
información no estaba disponible en DINAMA, la dependencia uruguaya encargada de la
protección ambiental, a donde enviamos muchos de nuestros descubrimientos.
Y esas son algunas de las
razones por las que escribimos este ensayo. Ahora vivimos en el área de Nueva York en los
Estados Unidos, pero gracias al Internet pudimos transmitir conocimientos prácticos a
países como Uruguay. De hecho, en cierta forma, podríamos hasta ser más efectivos ya
que estamos más cerca de importantes universidades y bibliotecas de investigación, de
las cuales podríamos obtener información no digitalizada y poner los datos más útiles
en la Red. El Internet es un recurso intelectual sin límites, una fuente mundial y
acumulativa de ideas. Y después de tener la increíble oportunidad de vivir y viajar por
América Latina sabemos que la Red es un paso hacia adelante y hacia arriba para todos. No
sólo va a enlazar a gente y lugares, sino también ideas y soluciones a problemas
comunes.
Obviamente nos emocionamos
muchísimo cuando encontramos los artículos de David H. Rothman sobre la idea del Cuerpo
de Paz Electrónico y comenzamos a analizar sus investigaciones por medio del Internet.
Después de varias conversaciones por correo electrónico con David, hemos llegado a la
conclusión de que tenemos puntos de vista similares y estamos en busca de una meta
común. Creemos que las personas deben tener el mismo acceso a la información y la
oportunidad de expresarse tan claramente desde el centro de la selva pluvial del Amazonas
como lo hace el presidente de los Estados Unidos desde la Casa Blanca.
Por supuesto, el Internet
no está libre de problemas. Hemos encontrado que un gran obstáculo para muchos es el
acceso limitado. Muchos grupos no pueden pagar una computadora personal ni las cuotas que
cobran los proveedores locales de Internet. Además, aunque la Red se está volviendo más
multilingüe y ya es adecuada para la mayoría de las necesidades de los usuarios de habla
hispana, la mayoría de la información en línea aún se encuentra en inglés. Con la
ayuda del gobierno y de las organizaciones no gubernamentales, estas barreras innecesarias
podrían reducirse significativamente.
La Red es la biblioteca
más completa del mundo, aunque no todos tengan instrucciones acerca de cómo llegar ahí.
Queremos ser parte del movimiento para difundir el conocimiento y la comprensión del
mundo y de los demás.
Atentamente,
Patrick y Jacqueline Duffy-Sáenz
Por favor escríbanos a: duffysaenz@hotmail.com.
Gracias a Monica de Leon de
Infiniti Consultores por la traducción.

Crédito artístico: El fondo de esta
página está basado en una fotografía de Douglas J.
Kennett. Observe que tomó la fotografía en Chiapas, Mexico, y no en Uruguay.